Tu piel: el equipo de apoyo en la limpieza del cuerpo (II)
- Félix Corral

- 25 mar
- 3 min de lectura

Para que nuestro cuerpo funcione bien, no solo importa lo que comemos, sino también cómo nos deshacemos de lo que no nos sirve. Recordad que tenemos un sistema de limpieza interno (llamado sistema emuntorial) formado por hígado, riñones, intestino y piel, que a veces se satura. Si queremos ayudar a nuestras células a estar sanas, tenemos que apoyar activamente este sistema.
El hígado: tu gran estación de reciclaje
El hígado es el órgano que más trabaja limpiando la sangre. Realiza su función de detoxificación en dos fases: primero identifica y neutraliza las toxinas (Fase I), luego las "empaqueta" para que puedan ser eliminadas del cuerpo (Fase II). El problema surge cuando el hígado no tiene los nutrientes necesarios para completar la Fase II, y los desechos se quedan acumulados dentro, generando daño oxidativo.
Nutrientes clave para la detoxificación hepática
Para que el hígado pueda completar ambas fases correctamente, necesita nutrientes específicos que vienen en la alimentación o en suplementación:
Magnesio y zinc: Cofactores enzimáticos esenciales
Vitaminas del grupo B (especialmente B6, B9, B12): Necesarias para la metilación
Aminoácidos azufrados: Glicina, taurina, cisteína (precursores del glutatión)
Antioxidantes: Vitamina C, E, selenio
Sin estos "ayudantes moleculares", la limpieza se frena. Y si además mantenemos el líquido intersticial (espacio donde se alojan las células) en estado ácido, la célula empieza a sufrir daño metabólico.
¿Por dónde empiezo? Alimentación evolutiva
La mejor ayuda es una alimentación evolutiva: comer alimentos naturales, mínimamente procesados, como hacían nuestros antepasados. Esto significa evitar los procesados industriales, el azúcar refinado y las harinas blancas. Al comer así, evitamos que el medio extracelular se acidifique y permitimos que las células "respiren", se nutran y eliminen correctamente sus desechos.
Alimentos que apoyan la detoxificación:
Crucíferas: Brócoli, col, coliflor (ricos en sulforafano)
Verduras amargas: Alcachofa, diente de león, rúcula (estimulan la bilis)
Allium: Ajo, cebolla, puerro (ricos en azufre)
Grasas saludables: Aguacate, aceite de oliva, frutos secos
Proteína de calidad: Huevos, pescado salvaje (aportan aminoácidos)
Las tres vías de eliminación
Una vez que el cuerpo ha procesado los desechos, tiene que expulsarlos por tres vías principales:
Intestino: la salida principal
El intestino es la vía de eliminación más importante. Para que funcione correctamente, necesitamos:
Integridad de la mucosa intestinal: Sin permeabilidad intestinal (leaky gut)
Microbiota saludable: Bacterias beneficiosas que metabolizan toxinas
Fibra suficiente: Para que los desechos se eliminen y no se reabsorban
Los probióticos y la fibra son fundamentales para que la "basura" no vuelva al torrente sanguíneo.
Riñones: los filtros de agua
Los riñones funcionan como filtros que depuran la sangre continuamente. Beber agua suficiente (2-3 litros diarios) es básico para que los desechos ya procesados puedan ser expulsados a través de la orina sin sobrecargar el sistema.
Piel: la válvula de escape
Cuando los otros órganos están saturados, la piel ayuda eliminando toxinas a través del sudor. Por eso, hacer ejercicio regularmente y sudar es una excelente forma de apoyar la detoxificación sistémica.
Aliados naturales para la limpieza hepática
Existen plantas medicinales que actúan como "empujoncitos" naturales para el hígado y la producción de bilis:
Cardo mariano (Silybum marianum): Protege y regenera hepatocitos
Alcachofa (Cynara scolymus): Estimula la producción de bilis
Cúrcuma (Curcuma longa): Antiinflamatorio y hepatoprotector
Diente de león (Taraxacum officinale): Diurético y colagogo
Desmodium: Reparador hepático profundo
El ayuno intermitente: autofagia celular
El ayuno intermitente constituye una herramienta clave para la detoxificación profunda. Al mantener periodos de ayuno de 12-16 horas, se activa la autofagia, un proceso por el cual las células reciclan sus propios componentes dañados y residuos metabólicos, realizando una limpieza interna que ninguna otra intervención puede lograr. Este mecanismo permite que el hígado descanse de la digestión y se enfoque completamente en sus funciones de detoxificación.
Protocolo básico de apoyo emuntorial
Resumen práctico para empezar:
Alimentación: Eliminar procesados, azúcar y harinas refinadas
Hidratación: 2-3 litros de agua al día
Probióticos: Alimentos fermentados o suplementación
Ejercicio: Actividad física regular que genere sudor
Ayuno: Implementar ventanas de ayuno (12-16h)
Plantas: Infusiones de cardo mariano, alcachofa o diente de león
Suplementación: Magnesio, zinc, vitaminas B (según necesidad)
Recuerda: la verdadera belleza de la piel nace de un cuerpo limpio desde dentro.
Si quieres leer la primera parte, picha sobre el siguiente enlace: Tu piel: el equipo de apoyo en la limpieza del cuerpo (I)
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Información muy interesante y bien complementada con las acciones a seguir y las sugerencias alimenticias