Aceite esencial de mirra: la resina que el tiempo no ha olvidado
- Félix Corral

- hace 3 días
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Hay ingredientes que llevan miles de años siendo valiosos. La mirra es uno de ellos. Los egipcios la usaban en sus rituales, los romanos en su medicina, y la Biblia la menciona entre los regalos más preciados. No era nostalgia. Era que funcionaba.
El aceite esencial de mirra se obtiene de la resina del árbol Commiphora myrrha, un arbusto espinoso que crece en los desiertos de Somalia, Etiopía y Yemen. Cuando se hace una incisión en su corteza, exuda una savia ambarilla que al secarse forma una resina dura y aromática. De esa resina, por destilación al vapor, sale el aceite.
Su aroma es cálido, resinoso, ligeramente amargo y profundo. No es para todo el mundo, pero quien lo descubre no lo olvida.
Para la piel, la mirra es regeneradora y antiedad. Revitaliza los tejidos maduros, frena la degeneración celular, calma las pieles irritadas o inflamadas y ayuda a cicatrizar heridas que tardan en cerrarse. Es especialmente indicada para pieles secas, maduras o castigadas.
Para la mente, su aroma es de los más efectivos para bajar revoluciones. Ralentiza la respiración, facilita la meditación y aporta esa sensación de calma profunda que solo algunos aromas consiguen.
Cómo usarlo: nunca directamente sobre la piel. Siempre diluido en un aceite vegetal, unas pocas gotas son suficientes. En cremas, en el difusor, o en el baño.
Un aceite con historia. Y con mucho futuro.




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