El origen del dolor musculoesquelético
- Félix Corral

- hace 5 días
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El dolor es la señal de alarma más sofisticada de nuestro organismo. Cuando sentimos una punzada en la espalda, rigidez en las rodillas o una contractura en el cuello, nuestro cuerpo está comunicando que existe un desequilibrio. Comprender el origen de estos dolores musculares y óseos es el primer paso para combatirlos y recuperar la calidad de vida que el sedentarismo o el desgaste diario nos arrebatan.
La raíz del problema: ¿Por qué nos duele?
El dolor musculoesquelético suele tener un origen multifactorial. A nivel biológico, puede derivar de procesos degenerativos como la artrosis, donde el cartílago se desgasta, o de procesos inflamatorios como la artritis y la tendinitis. En estos casos, el tejido conectivo se inflama, provocando rigidez y una disminución drástica del rango de movimiento.
Por otro lado, el estilo de vida moderno juega un papel crucial. La mala circulación sanguínea, derivada de pasar demasiadas horas en la misma posición (vida sedentaria), impide que los músculos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para su correcta recuperación. Esto facilita la aparición de mialgias y contracturas, donde las fibras musculares quedan "atrapadas" en un estado de tensión constante.
El poder de la fitoterapia: Una solución desde el exterior hacia el interior
Para enfrentar estas afecciones, la ciencia y la naturaleza se alían en fórmulas como Cremdol de Jaboncity. Este ungüento no solo actúa sobre el síntoma, sino que facilita la recuperación del tejido gracias a su potente acción antiinflamatoria. El éxito de este tratamiento radica en su compleja base de aceites vegetales y esenciales:
Árnica e Hipérico: Conocidos por su capacidad para reducir moratones y calmar el dolor neurálgico.
Gaulteria y Romero: Actúan como analgésicos naturales que reactivan la circulación sanguínea periférica.
Tomillo y Lavanda: Aportan propiedades relajantes que disminuyen la rigidez muscular y el estrés del tejido afectado.
Aplicación y alivio profundo
El dolor, ya sea causado por una hernia, un golpe o el desgaste articular, requiere una intervención directa. Al aplicar un tratamiento de absorción profunda sobre la piel limpia y seca los principios activos penetran hasta el foco del dolor. El suave masaje de aplicación no solo ayuda a la absorción de los aceites, sino que estimula mecánicamente la circulación, ayudando al cuerpo a "poner en jaque" las molestias desde el interior.
Combatir la inflamación y mejorar el flujo sanguíneo es esencial para romper el ciclo del dolor crónico. Con el cuidado adecuado, es posible mitigar la rigidez y disfrutar nuevamente de un cuerpo funcional y sin limitaciones.
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